tengo que dejar de cenar frente al televisor, no sólo por que dicen que uno pierde conciencia sobre lo que come y por lo tanto, come de más, sino porque uno puede terminar atragantándose con la cena, de puro coraje o de shock.
si de por sí es terrible el soportar los ceceos y las erres arrastradas de calderito, pregonando las virtudes de su mundo de fantasía, la indigestión nocturna se fomenta aún más con el pequeño apoyo que le dan sus amigos. y no son sólo los noticiarios y noticieros quienes artificialmente edulcoran nuestra amarga realidad. ahora también las estrellitas del canal de las ídem nos pretenden convencer de que aunque estamos jodidos, estamos rete bien.
el shock se dio porque, aunque es vox populi que los medios electrónicos son sólo la porra de la administración federal en turno, jamás había visto un intento tan descarado de lavar el cerebro a punta de melcocha (ni con el teletón).
y así, luego de atragantarme con una quesadilla la noche del lunes vi la luz: mi gran corazón podrá contra el desempleo, la quincena que no alcanza, la gasolina cada vez más cara, y la gente cada vez más pendeja.
(y para continuar con la indignación, las declaraciones de manuel mondragón sobre el plantón de los 400 pueblos en el monumento a la falta de madre. qué derechita nos salió la izquierda!!)

